jueves, 2 de febrero de 2012

DAVID COPPERFIELD - CHARLES DICKENS (1850)

"Si soy yo el héroe de mi propia vida o si otro cualquiera reemplazará, lo dirán estas páginas. Para empezar mi historia desde el principio, diré que nací (según me han dicho y yo lo creo) un viernes a las doce en punto de la noche. Y cosa curiosa, le reloj empezó a sonar y yo a gritar simultáneamente.
Teniendo en cuenta el día y la hora de nacimiento, la enfermera y algunas comadronas del barrio (que tenían puesto un interés vital en mí bastantes meses antes de que pudiéramos conocernos personalmente) declararon: primero, que estaba predestinado a ser desgraciado en esta vida, y segundo, que gozaría del privilegio de ver fantasmas y espíritus. (...)
No hablaré ahora de la primera de mis predicciones, pues esta historia demostrará si es cierta o falsa. Respecto a la segunda, sólo haré constar que, a no ser que tuviera este don en mi primera infancia, todavía lo estoy esperando. (...)"

miércoles, 25 de enero de 2012

A SANGRE FRÍA- TRUMAN CAPOTE (1965)



"Eché a andar en dirección a casa, y hacia la mitad del camino bordeado de olmos chinos, vi al viejo collie de Kenyon. Estaba asustado. Se quedó alí quieto, con el rabo entre las piernas; sin ladrar, sin moverse. Y al ver a aquel animal... en cierto modo reviví lo que acababa de presenciar. Había estado demasiado aturdido, demasiado obnubilado para darme cuenta cabal de la saña atroz de lo que había visto. Del dolor. Del horror. Estaban muertos. Toda la familia. Gente amable y buena, gente que yo conocía. Habían sido asesinados. Tenía que creérmelo, porque era rigurosamente cierto".

CRIMEN Y CASTIGO- DOSTOIEVSKI (1866)



"Pero, ¿porqué me habré metido tantas copas en el cuerpo? ¡Porque esos malditos me han obligado a discutir! ¡Yo que me había jurado no hacerlo…! El caso es que sueltan tales bestialidades… ¡Por poco me pego con ellos! [...] ¡Reclaman la impersonalidad total y encuentran en ello lo mejor de lo mejor! ¡Hay que hacer todo lo que se pueda para no ser uno mismo, para asemejarse a sí mismo lo menos posible! Lo consideran la expresión máxima del progreso. Si por lo menos soltaran los despropósitos que se les han ocurrido, pero ni eso… [...]
¿Qué cree usted? ¿Cree usted que yo me irrito porque dicen mentiras? ¡Ca! ¡A mí me gusta que mientan! Mentir es el único privilegio del hombre frente a las instituciones. ¡Quien miente llega a la verdad! Por eso soy hombre, porque miento. No se ha llegado a ninguna verdad sin haber mentido antes unas catorce veces, y quién sabe si ciento catorce, y eso es honroso a su modo. ¡Pero nosotros ni siquiera sabemos mentir por inspiración propia! Miente todo lo que quieras, pero miente por ti mismo, y entonces te cubriré de besos. Mentir según dicta el propio ingenio, es casi mejor que decir la verdad de otro. En el primer caso, se es persona; ¡en el segundo, un loro! La verdad no se pierde; en cambio, la vida se puede machacar; ha habido ejemplos. Y todos nosotros, ¿quien somos ahora? En lo que toca a la ciencia, al desarrollo, al pensar, a los inventos, a los ideales, a los deseos, al liberalismo, a la razón, a la experiencia y a todo, todo, todo, todo, todo, nos encontramos aún en la primera clase de párvulos. ¡Nos gusta satisfacernos con la inteligencia ajena, y nos hemos dado un atracón! ¿No es cierto? ¿No es como digo? ¿No es así?".

LOBO ESTEPARIO- HERMANN HESSE (1927)


"Yo voy, lobo estepario, trotando
por el mundo de nieve cubierto;
del abedul sale un cuervo volando,
y no cruzan ni liebres ni corzas el campo desierto.
Me enamora una corza ligera,
en el mundo no hay nada tan lindo y hermoso;
con mis dientes y zarpas de fiera
destrozara su cuerpo sabroso.
Y volviera mi afán a mi amada,
en sus muslos mordiendo la carne blanquísima
y saciando mi sed en su sangre por mi derramada,
para aullar luego solo en la noche tristísima.
Una liebre bastara también a mi anhelo;
dulce sabe su carne en la noche callada y oscura.
¡Ay! ¿Por qué me abandona en letal desconsuelo
de la vida la parte más noble y más pura!
Vetas grises adquiere mi rabo peludo;
voy perdiendo la vista, me atacan las fiebres;
hace tiempo que estoy sin hogar y viudo
y que troto y que sueño con corzas y liebres
que mi triste destino me ahuyenta y espanta.
Oigo al aire soplar en la noche de invierno,
hundo en nieve mi ardiente garganta
y así voy llevando mi mísera alma al infierno".

BUENOS DÍAS, TRISTEZA- FRANÇOISE SAGAN (1954)



" A ese sentimiento desconocido cuyo tedio, cuya dulzura me obsesionan, dudo en darle el nombre, el hermoso y grave nombre de tristeza. Es un sentimiento tan total, tan egoísta, que casi me produce vergüenza, cuando la tristeza siempre me ha parecido honrosa. No la conocía, tan sólo el tedio, el pesar, más raramente el remordimiento. Hoy, algo me envuelve como una seda, inquietante y dulce, separándome de los demás.

Aquel verano yo tenía diecisiete años y era completamente feliz..."

CLIMAS- ANDRÉ MAUROIS (1929)


"Todo el encanto de una amistad nueva reside en esa inagotable creencia, en esa curiosa esperanza que nos posee, de llegar a transformar, en beneficio propio, un pasado que no fue tal como hubiesemos deseado que fuese, por el solo hecho de negarlo. Pero nuestra amistad no se encuentra ya en esa fase que aun hace posible las confidencias fáciles y halagadoras. Los hombres suelen entregar su alma, al igual que su cuerpo a las mujeres, por zonas sucesivas, y siempre muy bien defendidas. Una tras otra, lancé a la batalla mis tropas más selectas y secretas. Mis verdaderos, mis auténticos recuerdos, situados en su obscuro reducto, van ahora a rendirse y aparecer a la luz del día. (...)
(...) El amor absoluto no existe y el oportunismo del Corazón es la única sabiduría sentimental".

DEMIAN- HERMANN HESSE (1925)


"Para contar mi historia tengo que empezar muy atrás. Si fuera posible, tendría que remontarme todavía más, hasta los primeros años de mi infancia e incluso hasta la lejanía de mi procedencia.
Los poetas, cuando escriben novelas, acostumbran a actuar como si fueran Dios y pudieran dominar totalmente cualquier historia humana, comprendiéndola y exponiéndola como si Dios se la contase a sí mismo, sin velos, esencial en todo momento. Yo no soy capaz de hacerlo, como tampoco los poetas lo son. Sin embargo, mi historia me importa más que a cualquier poeta la suya, pues es la mía propia, y además es la historia de un hombre: no la de un ser inventado, posible, ideal o no existente, sino la de un hombre real, único y vivo..."